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Fernando Molina Gutiérrez
Rector
Queridos alumnos: tengan ustedes la más cordial de las bienvenidas; en este año que se inicia mis deseos son que cumplan todas sus expectativas y avancen más seguros a un futuro que espera por ustedes, que los necesita más que nunca, desde su núcleo familiar, hasta la contribución que ustedes puedan dar como ciudadanos a nuestro país.
Nuestra patria ha sido hoy azotada en gran parte de su territorio por la fuerza de la naturaleza; la catástrofe dejó en evidencia muchas dificultades que nuestra sociedad presenta hoy, nos mostró de lo más bajo a lo mejor de nosotros como seres humanos, y desnudó la frágil coraza que cada uno sentía que lo protegía. A muchos nos tocó enfrentar dificultades personales, familiares y pérdidas, que si son materiales se recuperarán, pero con un esfuerzo no menor de todos nosotros.
En estos momentos que enfrentamos la reconstrucción, personal y material cabe la pregunta ¿Cómo yo he tomado lo que pasó?, ¿Me interesó ayudar a los que lo necesitaban?, ¿de lo poco que tenía, pude compartir con los que no tenían nada? Sepan ustedes queridos alumnos que gran parte de sus compañeros y profesores trabajaron intensamente desde la primera semana, para ir en auxilio de integrantes de nuestra comunidad y de vecinos de la provincia que la estaban pasando muy mal. Mis más sinceros agradecimientos a todos aquellos que ayudaron desinteresadamente durante estas semanas.
Recuerdo el paso de nuestro patrono San Alberto por Chillán, a él le toco vivir el terremoto del año 1939 y viajó desde Santiago a nuestra ciudad para ayudar y levantar un pueblo que estaba hecho ruinas. Le correspondió trabajar precisamente en la manzana que ocupa hoy nuestro colegio, ayudó y auxilió a muchos hermanos y trabajó esforzadamente levantando piedra a piedra, ladrillo a ladrillo. Fue precisamente a raíz de la catástrofe que nuestro colegio como edificio, se construyó como ustedes lo conocen y fue capaz de soportar tan bien el sismo de éste 17 de febrero. ¿Se imaginan a San Alberto vivo, dónde estaría hoy? ¿Qué habría hecho, cuánto tiempo habría demorado en ayudar al otro?
Nuestra comunidad del Colegio, profesores directivos, asistentes y administrativos, creemos que existe un antes y un después, que no podemos seguir mirando la vida de la misma manera, que existe hoy una oportunidad real para poder avanzar en la reflexión, el compromiso y lo grande que podemos llegar a ser para levantar la moral, trabajar firme, aprovechar la vida con todo el significado que tiene el poseerla, que el minuto a minuto que componen nuestros días no puede ser desperdiciado. Es el tiempo para agradecer y comprometernos como personas a ser mejores cada día; Dios es muy generoso con nosotros, y ustedes queridos niños y jóvenes lo tienen todo. Recordando la parábola de los talentos: a uno dio cinco talentos, a otro dos, y a otro, uno. A cada uno dio conforme a su capacidad. Todos tienen mucho o algo, pero lo necesario para hacerlo producir y poder regalar; es tiempo de forjar, de producir, de sentir que son muy importantes.
Nicanor Parra dice: “Creemos ser país y la verdad es que somos puro paisaje”. No, queridos niños y jóvenes: ustedes hacen la diferencia.
Que Dios les bendiga y que tengan un muy buen año.
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